Erase una vez, una Era que era, por vez primera, de un solo color y tamaño, una Era normalizada, tomando como patrón mi ser.
No era como la actual Era, donde mirando alrededor puedo contemplar, siempre, sin demasiada ansia de búsqueda, algo o alguien que produzca en mi interior una sensación intensa de asco.
Ahora mismo me encuentro en la facultad. Son las 10 de la mañana. Me he levantado a las 8 con ánimo de empezar la semana bien, trabajo duro y constante. Pero hoy es una de esas mañanas en las que todo a mi alrededor me produce asco. Entro en el edificio y un olor muy desagradable entra por mis fosas nasales desanimandome para el resto del día. Sí, hoy la facultad apesta y la gente que hay ahora mismo a mi alrededor me producen arcadas. Lo más curioso de todo es que, a ninguna la conozco. Todo lo que produce este ansia de escapar es producto tan solo de lo que perciben mis sentidos comunes con el resto de los seres más o menos evolucionados.
Imagino ese lugar, donde todo a mi alrededor es como yo, o como quizás a mi me gustaría que fuese y tan solo encuentro una cosa en comun con la actualidad: Que ninguno de los dos mundos, los conozco en absoluto.
lunes, 2 de marzo de 2009
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