domingo, 8 de marzo de 2009

Si todo fuera como yo 2.

Se hacía de noche. Una Luna que calentaba más que un Sol veraniego atravesaba mi piel y acariciaba mi sangre tras el pálpito del músculo del amor. Y ahí estaba yo, errante cual lobo estepario y sutil como un caballo amansado por la ternura, con la que el mundo ha mecido cada uno de mis pasos.

Ahora me encuentro al galope, en camino del Camino perdido, que, sin trastabillar demasiado, lleve a mi Roma, iluminada por la luz estelar y Zenit de mi lugar soñado.

Todo es distinto. Traducido como el no saber donde ir, no saber donde buscar, no saber a quien debo encontrar, no saber, no saber traducir...

Todo lo real es ficticio, pues, ¿quien tiene un sueño que no haya tenido alguien ya, o no haya aparecido en una ficción cualquiera?

Todo lo ficticio puede ser real, pues ¿quien puede asegurar que eso nunca haya pasado o vaya a pasar?

La realidad se basa en la ficción para continuar. La ficción se basa en la realidad para crear. Si todo fuera como yo quisiera, sería ficción, sí, basada en mi apocalíptica realidad.

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