sábado, 11 de octubre de 2008
Comenzamos.
Se dice que todo comienzo viene precedido por el final de algo, que nada es creado sin que haya algo destruido. No puedo vaticinar que ocurrirá, pero si se lo que ha terminado: La razón.
Cuando llevas toda una vida de 21 años, encontrandote cara a cara con la conciencia te cansas, dan ganas de apartarla de un puñetazo y seguir tu camino, el que siempre has querido seguir, aquel que emprendistes al salir del útero materno y unas palmadas en el culo de un hombre de blanco te corrigieron y desviaron de tu ruta inicial.
Estamos atados por todos lados. Esto me recuerda al cuento Bucay del elefante en el circo.
"Un elefante enorme atado a una pequeña cadena incrustada en el suelo, ¿Por que el elefante no la rompía y escapaba? Era obvio que sin mucho esfuerzo podría hacerlo..... Pero no lo hacía, no lo hacía porque de pequeño, nada más nacer, le ataron a ella, intento escapar numerosas veces, pero sin lograrlo. Ahora ese elefante anciano sigue atado a ella, con el recuerdo en la retina de no poder soltarse y morirá atado".
El ser humano conforme vamos creciendo nos vamos atando a similares cadenas, que rechazamos muchas veces, pero inebitablemente con el tiempo se quedan para siempre.
El tiempo... eterno enemigo. Otro día hablaré de él.
Saludos desde donde estoy, entre el Sol y la Luna, más no puedo especificar.
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